Desde Mi Asteroide #8: ¿Me Repite La Pregunta?

Posted: 19/01/2017-Likes: 0-Comments: 2-Categories: Desde mi Asteroide

Detalle de la portada de The Question #4 (1987), por Denys Cowan y Bill Sienkiewicz.

Desempolvando recuerdos, vine a hablarles hoy de uno de mis personajes de comics favoritos: The Question, haciendo un repaso de sus dos versiones principales, la original, y la que yo y varios consideramos la definitiva, la de la década de los ochenta. The Question es la identidad heroica del periodista televisivo Vic Sage, quien utilizando una máscara de piel sintética que lo hace ver como si no tuviera rostro, y un gas que le cambia el color de la ropa y el pelo, lucha contra el crimen de su ciudad, Hub City… pero más que nada busca respuestas. Es un tipo más bien solitario, pero cuenta con la ayuda de un amigo científico, Aristotle “Tot” Rodor, creador de la piel artificial y el gas. Sin más artilugios que los mencionados (que son cosméticos), con una simpleza visual franciscana: The Question se muestra vestido de traje, sombrero, y sobretodo, y en versiones posteriores de simples camiseta, jean, y gorra de baseball.

The Question, por Steve Ditko.

Surge en 1967 de la mente de Steve Ditko, dibujante y guionista co-creador de Spider-Man (junto a Stan Lee, claro). Publicado en la editorial Charlton Comics (cuyos personajes, que incluyen también a Blue Beetle y Captain Atom, serían luego adquiridos por DC), esta versión del personaje seguía una filosofía conocida como “objetivisimo”, creada por la escritora Ayn Rand. Esta corriente de pensamiento (a la que adhería su creador) lo convertía en un héroe un poco peculiar, ya que el objetivismo, entre otras cosas, sostiene que “cada hombre es un fin en sí mismo, no el medio para los fines de otros. Debe existir por su propio provecho, sin sacrificarse a sí mismo por otros, ni sacrificar a otros en su provecho. La persecución de su propio interés racional y de su propia felicidad es el propósito moral más alto de su vida.”

Esto llevaba, entre otras cosas, a que The Question tratara a los criminales de una manera más despiadada (sin llegar en absoluto a ser nada como Punisher más adelante) que los otros héroes de la Era Plateada del comic. Muchas veces, su lucha contra el crimen era más un medio para conseguir historias para su programa de televisión. Sin embargo, la vida de esta versión del personaje sería muy corta. Para empezar, ni siquiera tuvo su propia revista, sus historias eran publicadas como complemento del título Blue Beetle; y apenas tuvo su revista propia por un solo número, el especial Mysterious Suspense #1, que ni siquiera lleva su propio nombre.

Apenas se publicaron historias suyas en menos de una docena de comics de Charlton durante 1967 y 1968, y apareció bajo licencia en un especial de AC Comics en 1983. Inmediatamente después de eso, DC Comics compra los personajes de Charlton, lo cual nos lleva a un detalle curioso sobre la creación de The Question. Antes de crear al personaje, Ditko se sentía maltratado por DC Comics porque la editorial se metía mucho con su trabajo en series como Beware The Creeper y Hawk And Dove. De hecho, Ditko renuncia a DC y vuelve a Charlton  (donde había trabajado años antes), donde utiliza varias historias y diálogos de su nueva creación The Question para criticar a DC, de manera bastante transparente.

Años después, The Question termina siendo propiedad de DC Comics… pero más allá de un par de apariciones durante 1985 en Crisis On Infinite Earth y una nueva serie de Blue Beetle, el personaje no causa mucho revuelo en la editorial, ni podríamos decir que ese personaje sigue la filosofía de Ditko.

Dos años después, sin embargo, esto cambiaría. De la mano del guionista Denny O’Neil (conocido entre otras cosas por su trabajo en Green Lantern/Green Arrow) y del dibujante Denys Cowan, The Question al fin estrena serie propia en 1987. Mezclando filosofía, artes marciales, temáticas sociales, y una mínima dosis de superheroísmo (muy mínima, y casi sin “súper”), es una obra relativamente corta, pero compacta y muy efectiva.

Vic Sage sigue siendo Vic Sage… pero no lo es. Ahora ese nombre es un nombre artístico que usa en su carrera de periodista; su nombre real es Charles Victor Szasz. Pero tampoco es su nombre real, porque “Charlie” (como le dice Tot, presente aquí con su piel sintética y su gas también) es un huérfano que desconoce su identidad. Este desconocimiento de su identidad lo lleva a estudiar filosofía (y licenciarse en la materia), y luego a ejercer como periodista de investigación. La falta de cara (de hecho nunca usa el nombre The Question, le dicen “el tipo sin cara) del personaje ahora responde a su sentimiento de falta de identidad.

Como periodista y como The Question, lucha no directamente contra el crimen callejero, sino contra la profunda corrupción que consume a las instituciones de esta versión de Hub City. Imaginen la ciudad a la que todos los habitantes de Gotham City pre-Batman le tienen asco, y esa es Hub City. (En serio. si Gotham es un país tercermundista, Hub City es un estado fallido.) Las artes marciales (hermosamente ilustradas por Cowan y el resto del equipo artístico), y luego la filosofía zen que las acompaña, convierten a The Question (al personaje y al comic) en una lectura muy distinta al personaje objetivista de Ditko.

O eso pensé yo por muchos años, sobre todo cuando creía que el objetivismo tenía que ver directamente con la forma despiadada en la que el Question de Ditko trataba a los criminales. (No que el de O’Neil los trate como Superman, los lástima si es necesario, y se cuestiona si salvarlos cuando están en peligro.) Con los años, y más cultura arriba, entiendo que si bien este Vic Sage no es necesariamente objetivista, si tiene varias conductas en común con su versión original. Sobre todo al principio, cuando The Question es un amateur con poco entrenamiento que logra  que su búsqueda de… ¿justicia? ¿respuestas? –ya hablaremos de eso– casi lo mate. De hecho, clínicamente muere en el primer número… y se recupera… bueno, léanlo.

En un principio Vic Sage se ve empujado a luchar contra el crimen para conseguir las respuestas que como periodista no puede. En parte es un eco de como operaba The Question en las historias originales de Ditko, pero eventualmente evoluciona en algo más parecido a un superhéroe (o vigilante) tradicional. A pesar de eso, la lucha de “Charlie” sigue siendo para encontrar respuestas, a veces sobre su identidad, pero la mayoría de las veces sobre la naturaleza humana. Y es ahí donde confluyen su lucha física (a puños, patadas, y llaves rompebrazos) y su lucha filosófica: la corrupción que infesta Hub City lo obliga a hacerse preguntas desagradables sobre hasta que nivel de depravación y malicia puede llegar la gente.

A fin de cuentas, entonces, esta versión de The Question tiene un poco de ese egoísmo propio de los objetivistas, aunque justo su fin propio como persona sea descubrir las verdades que (muchas veces) llevan a que se haga justicia, y a fin de cuentas, que se beneficien otros individuos.

Todo eso, y además hay intrigas políticas, drama humano, y una fiesta de “piña y patada china” en algunos de los más hermosos despliegues de acción que he visto en un comic. Como dije, es breve y compacta, con una serie de 36 números, y un puñado de especiales. Léanla, que no se van arrepentir.

Los inventos de Tot en acción.

Han existido otras versiones del personaje, pasando por apariciones en series animadas de la Justice League y Batman, versiones de futuro alternativo en universo Dark Knight de Frank Miller, hasta la más reciente como un personaje en Suicide Squad que lleva el nombre de Vic Sage pero que poco y nada (más bien nada) tiene que ver con The Question. También está, por supuesto, una sucesora (y alumna) de Sage con la identidad, Reneé Montoya. Quizá la más conocida sea Rorschach, su contraparte en Watchmen. De hecho, todos los personajes principales de ese comic están basados en personajes de Charlton que Alan Moore quiso usar y DC Comics no le permitió.

Pero las dos versiones más distintas The Question que he visto, y que más me han llamado la atención son la del Nuevo 52 de DC, y la de una miniserie de 2005 del guionista Rick Veitch. La primera, donde se lo re-imagina como un ser místico que existe desde el principio de los tiempos, por mala y desconectada completamente con el personaje. En la segunda, se lo presenta como un ser humano, pero con una conexión mística/alucinógena con las ciudades, un chamán urbano a la cual las metrópolis (de hecho, entre ellas, la Metropolis de Superman) le hablan y lo ayudan en su lucha. Esta versión, curiosamente, me pareció una vuelta de tuerca interesante al personaje, aunque me sigo quedando con la versión de O’Neil.

Y es esta versión la que me gustaría ver en televisión, con actores de carne y hueso. Miren la cantidad de personajes similares que han pasado por Arrow, entre ellos uno de sus más recientes adversarios, el vigilante de nombre clave Vigilante, un personaje ochentero igual que The Question. Las excelentes coreografías de artes marciales de la serie le harían una gran justicia al personaje, y su búsqueda de justicia no es tan disímil a la del Oliver Queen de este universo. O incluso podría aparecer en Gotham, perfectamente encajando con su sobretodo y fedora en esta versión de la ciudad de Batman. Sus sencillos artilugios de gas y máscara no desentonarían para nada con el bajo perfil (no tan bajo en tiempos más recientes) que toma el lado fantástico de esta Ciudad Gótica pre-hombre murciélago. Muchísimo menos su extraña moral por momentos zen, por momentos objetivista.

Es así, entonces, que al igual que Vic Sage, al igual que Charlie, al igual que el tipo sin cara, yo me hago una pregunta… ¿de dónde saco un montón de plata para poder sobornar a los productores de las series?

Patada china.

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Comments (2)
  • DocBuho - 03/03/2017 - Responder

    Buena reseña. Me gustó como dejas en claro las diferencias entre las versiones del personaje. Así como también el comentario explicación sobre el “objetivismo”

    • (Autor) MaGnUs - 07/03/2017 - Responder

      Me alegro que te haya gustado, y lo del objetivismo fue una sobre-simplificación muy burda de alguien que se leyó unos artículos en internet, pero espero que sirviera.

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