DESDE MI ASTEROIDE #7: Mi Princesa Disney Favorita

Posted: 05/01/2017-Likes: 0-Comments: 0-Categories: Desde mi Asteroide


Mañana es el día de Reyes, pero yo vine a hablar de una Princesa. Y una General; que además fue una actriz, humorista, escritora, madre, hija, y mucho más. Por supuesto, estoy acá para hablar de Carrie Fisher (1956-2016), nuestra queridísima Princesa Leia Organa, que también era realeza (del espectáculo) en nuestro universo, hija de la actriz y cantante Debbie Reynolds (icono de Hollywood) y el cantante Eddie Fisher.

Como todos deben saber ya, el 23 de diciembre Carrie Fisher sufrió un ataque cardíaco en un avión, quince minutos antes de aterrizar en Los Angeles. Pese a los primeros auxilios recibidos, y a los cuidados hospitalarios que obtuvo durante los días siguientes, falleció el 27 del mismo mes. Al día siguiente falleció su mamá, cuanto sufrimiento concentrado para una sola familia.

Pero suficiente sobre su muerte, hablemos de lo que nos dejó: su vida. El impacto cultural de Star Wars sobre varias generaciones es indiscutible (y no me voy a disculpar por hablar de Star Wars dos columnas seguidas). Si bien (por su época) la saga tiene algunos tintes machistas que hoy no serían bien recibidos, está adelantada a su tiempo en varios aspectos, entre ellos, el de Leia. Si, es el único personaje femenino relevante, pero no es una damisela en apuros. Si bien es una princesa, y es necesario rescatarla, Leia no se limita a dejarse salvar por Luke y Han: no, agarra un arma y pelea codo a codo con ellos contra el Imperio. De hecho, es el primer héroe principal que vemos luchando: cinco segundos después de que graba su mensaje en R2-D2 ya le está repartiendo tiros a los stormtroopers.

A lo largo de la trilogía original la vemos como guerrera, hermana, y amante (a veces las dos últimas al mismo tiempo, ew).Pero no solo Leia es una mujer de acción, sino que también es una estratega y líder que inspira a las tropas rebeldes: miren si no como es una de las organizadoras de la evacuación de la base de Hoth. Y ni hablemos de los innumerables comics y novelas que han mostrado su habilidad como gobernante y diplomática.

Leia es un símbolo de la liberación femenina, y una inspiración para todas las niñas (y niños) que la vieron desde la década del setenta en adelante. Incluso el momento más visualmente sexista de la saga (su captura por Jabba, quien la fuerza a usar el famoso bikini de chapa) empieza porque Leia es parte activa del plan para liberar a Han Solo. Y termina cuando Leia no se queda quieta esperando que la rescaten y ahorca a su captor con su propia cadena de esclava. Esa es una metáfora gruesa como tentáculo de Sarlacc, pero no por eso menos hermosa.

Fisher no solo es una heroína como Leia, sino que también lo fue en su vida real. Tras sufrir de adicciones a las drogas y al alcohol, fue diagnosticada con trastorno bipolar. Salió adelante, luchando contra estas condiciones, usando sus experiencias para escribir varios libros biográficos y semi-autobiográficos, convirtiendo parte de su material en shows unipersonales de comedia en los que ayudaba a otros a lidiar con dilemas similares. Todos quienes narran encuentros personales con ella mencionan su humor en todo momento. Su normalización y visibilización de los problemas psiquiátricos y sus tratamientos ayudaron enormemente a tratar el tema en el ojo público. Y a pesar de no tener una carrera de actriz posterior tan visible como su trabajo en Star Wars, se labró una carrera como escritora, guionista de cine y “script doctor” (los que arreglan guiones de otros).


Por supuesto, regresó a la galaxia de Star Wars el año pasado en Episodio VII: The Force Awakens, donde al igual que Carrie se reconvirtió de mayor, la Princesa Leia ahora es la General Organa… y sigue luchando por lo que cree. Su hermano desapareció, su hijo se volvió al lado oscuro, y su marido se dio por vencido. Incluso en las novelas anteriores a esta película (que ya forman parte de la continuidad Legends), Luke en un momento se va al lado oscuro (y vuelve), uno de los hijos de Leia y Han muere (y este pasa por una depresión similar a la de The Force Awakens), y otro es seducido por el lado oscuro (Y no vuelve). Leia, en cambio, perdió a sus padres (los que conoció y los que no conoció), muchos amigos y camaradas, y hasta su planeta entero. Pero nunca cae al lado oscuro, nunca pierde la esperanza, y nunca, nunca deja de luchar.

Lo mismo pasó con Carrie (y me permito llamarla por su nombre de pila), utilizó sus problemas como combustible para afrontar la vida. Envejeció, quizás demasiado para los cortos sesenta años que tenía, pero envejeció dignamente, sin preocuparse excesivamente por su apariencia. Cada vez que la gente hablaba acerca si había envejecido bien o mal, Carrie los mandaba a freír espárragos, porque solo importaba como se afrontaba la vida, y como estaba su intelecto y su humor afilado.

Gracias, Princesa. Gracias, General. Gracias, Carrie, por todo lo que nos diste, y por todo lo que tu trabajo va a seguir dando para siempre. En honor a su humor, voy a terminar con una de sus anécdotas:

En uno de sus libros, Fisher cuenta como George Lucas le prohibió usar ropa interior bajo el vestido de Leia en A New Hope, primera película de Star Wars. Según el cineasta, en el espacio la gravedad cero haría que su cuerpo se expandiera, pero no la ropa interior, por lo que terminaría estrangulada por las prendas. A Carrie esto le dio mucha gracia, y pidió que en sus obituarios se dijera que “falleció ahogada en luz de luna, estrangulada por su propio sostén”.

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