Desde Mi Asteroide #6: Una De Rebeldes

Posted: 22/12/2016-Likes: 0-Comments: 0-Categories: Desde mi Asteroide


(Reseña SIN SPOILERS de Rogue One: A Star Wars Story.)

No se puede hablar de otra cosa en este momento. ¿Navidad? No, Rogue One. Se estrenó la semana pasada, y la amplia mayoría de los fans de Star Wars se han pronunciado favorablemente respecto a ella. El cineasta y celebridad nerd Kevin Smith incluso llegó tan lejos como decir que es “tan buena como The Empire Strikes Back”, la entrega generalmente reconocida como la mejor de la saga. ¿Tiene razón? Creo que estuvo cerca, si.

Por si alguien no está enterado, este es el primer largometraje cinematográfico “independiente” de la saga; no en el sentido de “cine independiente”, sino porque no es uno de los episodios del argumento central que sigue a la familia Skywalker y aliados directos. Sin embargo, el argumento de Rogue One surge directamente del texto introductorio que vemos en Episodio IV (A New Hope, la primera película de la franquicia). Dice el texto inicial “(…) Naves rebeldes, atacando desde una base oculta, han ganado su primera victoria contra el maligno Imperio Galáctico. Durante la batalla, espías rebeldes lograron robar los planos secretos del arma suprema del Imperio: la ESTRELLA DE LA MUERTE”.

Esta película es, entonces, la historia de como esos operativos rebeldes, liderados por Jyn Erso (Felicity Jones) y Cassian Andor (Diego Luna) roban la información acerca de la Estrella de la Muerte, y toda la historia de como llegaron a tener semejante responsabilidad en sus manos.

De inmediato vemos como el director Gareth Edwards (así como los guionistas John Knoll, Gary Whitta, Chris Weitz, y Tony Gilroy, sin mencionar a todo el resto del equipo de producción) entiende perfectamente como hacer una película de Star Wars. Desde la fotografía, los diálogos, y la música, hasta el vestuario, la utilería, y la manera en que se maneja la tensión y el humor, todo está en su lugar. Cuando el subtítulo de la película es “una historia de Star Wars”, no nos están mintiendo. Varias son las formas en que Edwards y su gente nos hacen sentir de vuelta en casa. Por ejemplo, regresan varios personajes de la trilogía original, ya sea interpretados por actores nuevos, o por los viejos gracias a técnicas tales como el CGI avanzado y tomas filmadas (pero no usadas) para el primer film, todo de manera exquisita.

Incluso los personajes nuevos tienen estéticas (peinados, bigotes, etc) que nos hacen pensar que salieron de los setentas. También hay una infinidad de guiños para que los fans acérrimos nos sintamos mimados, pero sin convertirlos en el centro de la película. Conforman una verdadera fiesta visual y de la trivia que tanto nos gusta a los amantes de la saga. Como si eso fuera poco, varios de los temas centrales de Star Wars están presentes en el núcleo del film: la redención personal, la creencia en las causas sociopolíticas válidas e ineludibles, y el hecho de que una persona, o un grupo pequeño de personas pueden hacer lo correcto e influenciar para bien el curso de la historia.

Los fans de Star Wars, al menos los que sienten lo mismo que yo (por suerte, muchos de mis amigos), cuando nos venden Star Wars, queremos Star Wars. Y vuelvo a decir que lo que recibimos de Rogue One es Star Wars… pero no es más de lo mismo. O si, si es mucho más de lo mismo: ahora hay una posibilidad técnica y monetaria de mostrar esta galaxia y su conflicto como es. Todas las batallas, tanto las de a pie como las aéreas o espaciales son Star Wars con esteroides, son todo lo que debieron ser originalmente y no pudieron ser, ya sea por limitaciones técnicas, de coyuntura económica (se gasta mucho más en cine de Hollywood hoy que antes), o de limitación del director y guionista (sobre todo en las precuelas).

Las batallas espaciales, en particular, a mí me dejaron extasiado; eso y la interacción y proceder de los personajes son cosas sacadas de las mejores novelas o aventuras de juego de rol de Star Wars (como me pasa con Rebels, que reseñé en mi primera columna en este sitio).

Al mismo tiempo, Rogue One evita caer en las cosas que a algunos fans o espectadores casuales les cayeron mal de los capítulos más recientes de la saga en pantalla grande: la trilogía de precuelas y Episodio VII (The Force Awakens).

Yo amo las precuelas (no tanto como la trilogía original), pero entiendo que alguna gente las encuentra más densas por ser más políticas en ciertas partes que aventura, y por las limitaciones de George Lucas como director y guionista. Rogue One igual contiene las ideas políticas y sociales que siempre fueron inherentes a Star Wars, y las mezcla perfectamente con la aventura vertiginosa que caracterizó a la saga desde un principio.

Por otro lado, también es su propia película, sin caer en lo que mucha gente le criticó a The Force Awakens el año pasado: que era demasiado parecida a la trilogía original (¿quién los entiende?). Al ser principalmente una película de guerra, cruda y dramática, comparte mucho con Episodio V (The Empire Strikes Back), pero se aleja de la aventura más optimista de Episodio IV (planeta destruido y padres adoptivos masacrados aparte) y Episodio VI (Return Of The Jedi). Además, al presentar como protagonistas a personajes originales y propios, evitan que todo gire alrededor de los Skywalker y los jedis.


Pero eso no es todo. No solo aporta una visión original del conflicto galáctico a la vez que es puro Star Wars; sino que además aprovecha que estamos en el siglo 21 para corregir problemas de género y etnia que tenía la trilogía original.

Star Wars rompió moldes en su momento al tener en Leia un personaje femenino capaz de combatir codo a codo con los hombres (casi ni necesita rescate en la primera), y que era una líder indiscutida de la rebelión. En Return Of The Jedi conocemos a Mon Monthma, otra mujer, que es la líder suprema de la Alianza. Pero ahí se acaba prácticamente el asunto: el resto de las mujeres que vemos son oficiales de comunicación, bailarinas, madres, etc. También parece que el 99% de los humanos en ese universo son blancos y anglosajones, Lando Calrissian es negro y casi parece ser de otra especie (si, hay más personas negras en pantalla de la trilogía original: en total son seis).

Siguiendo la tendencia tímidamente iniciada en las precuelas y potenciada en The Force Awakens, Rogue One destroza esa supremacía masculina blanca anglosajona con un torpedo de protones. No solo son mujeres varios de los pilotos de combate y soldados rebeldes, no solo hay todo tipo de orígenes étnicos terrestres entre todo el elenco, sino que el grupo central de personajes es de una diversidad imponente. Jyn Erso, la protagonista, es mujer (aunque sea blanca y anglosajona), Cassian Andor es interpretado por un actor mexicano, los actores de Baze y Chirrut son asiáticos, y el actor que hace de Bhodi Rook es de origen pakistaní. El único hombre blanco anglosajón del comando protagonista nunca es visto en pantalla, porque el actor Alan Tudyk provee la voz y la captura de movimiento del droide K-2SO, generado por computadora.

No piensen que toda esta diversidad es en vano, que es solo por corrección política, para llenar cupos. No. No voy a ponerme a discutir aquí la necesidad de representación positiva en personajes de ficción, pero quédense tranquilos que todos los actores hacen un trabajo soberbio en sus roles. (Hablando de diversidad, ahora solo falta que Star Wars muestre en pantalla personajes que no sean heterosexuales, pero eso es otra historia…)

La película no tiene desperdicio, y cada vez que la veo (voy dos veces, pienso verla en cine al menos una vez más), el impacto es más intenso. No tiene un momento lento, no le sobra nada. ¿Es tan buena como The Empire Strikes Back? Quizás, e incluso probablemente sea mejor en los aspectos técnicos, dado los avances en efectos y producción que ha habido en casi cuarenta años; pero no hay forma de que la desplace en mi corazón. Sin embargo, si se ganó un lugar entre mis películas favoritas de Star Wars, y aunque confío en los directores y guionistas que Lucasfilm elija para futuras “Star Wars Stories”, ojala que Gareth Edwards y equipo vuelvan a hacerse cargo de una, aunque Kathleen Kennedy (presidenta de la compañía) haya dicho que no habrá secuela de Rogue One.

Digo, la saga de novelas Rogue Squadron empieza con la misma palabra, y es perfecta para ellos…

(por una reseña con muchos spoilers y discusión entusiasmada entre varios fans, los invito a oír el más reciente episodio de mi podcast, Perdidos En El Éter)

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